ocurrió un hecho extraordinario, algo no corriente.
Un porquerizo del rey se acostaba con su cerdo,
descubiertos los amantes el rey los mandó encerrar.
Un día que se aburría fue a visitar al porquero,
como rey y como padre le preguntó:
- ¿Cómo es mi porquerizo, que te acuestas con un cerdo?
Y le contestó el porquero: - Es constumbre de la corte según yo tengo entendido.
Pues la reina todos los días hace los mismo.
Se puso el rey colorado y el porquerizo fue ahorcado.
Enterado el populacho, esto solía decir:
- Sabia es su majestad
pues tan bien cuida de sus derechos porcinos.
Pero el puerco quedó desconsolado.
Cuando le iban a ahorcar,
dicen que el reo cantaba
por lo bajo esta coplilla:
- Mala es esta justicia,
que por lo que a unos premia,
a otros se nos castiga.
El puerco no lo superó.
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