Lo cierto es que siempre he intentado buscar cierta afinidad y harmonía intelectual con mis follamigas o rolletes de una noche, por lo que casi todas ellas eran gafapastas o similares. Pero después de tanto compartir películas en versión original, conciertos de música independiente, libros de diseño gráfico y extensas disertaciones filosóficas acerca de Kant, Schopenhauer, Nietzsche y otros alemanes, he llegado a la conclusión de que necesitaba algo de variedad en mis relaciones, un cambio de registro. Finalmente, anoche se presentó una clara oportunidad que no tenía intención de desperdiciar.
Me llamó una amiga, Anna, con la que alguna vez he tonteado para ir a tomar algo. Iba a pasar del tema pero me comentó que estaba con ella una amiga suya de Barcelona que esta pasando unos días en la Costa Brava. Nunca me cierro a conocer chicas nuevas, con lo que improvisamos un plan para esa noche. Me dí una de esas duchas pre-fiesta (los que hayáis leído los relatos de Pozu ya sabeis de que se trata) me puse mis pantalones Carhartt, una camisa de manga corta Fox y mis nuevas zapatillas de skate DVS, que están muy reshulonas como dirían los jóvenes de hoy día. Es importante mencionar que no solamente pasé yo por el túnel de lavado, sino que ayer tarde al Forfi también le hice una buena limpieza interior y exterior para causar una buena impresión si las chavalas se montaban en el coche.
Habíamos quedado en una terracita de la zona de ocio nocturno y cuando me acercaba enseguida reconocí a Anna, que me saludaba con la mano. Las presentaciones fueron un poco frías, ni dos besos ni nada, pero me senté en la mesa como si nada. Su amiga, Vane, iba vestida con los típicos atuendos de fiesta veraniega, ya sabéis: chanclas de playa, shorts y una camiseta rosa hiper escotada que prácticamente no dejaba lugar a la imaginación. Esto en principio no es excesivamente choni, pero accesorios tales como unos pendientes de aro en los cuales se podría columpiar un loro revelaban cierto grado de chonismo implícito.
A medida que iban surgiendo temas de conversación e íbamos progresando en el número de rondas, percibí que su actitud hacia mi habia cambiado, se había producido un acercamiento de posturas. Me convencí totalmente de que era una choni cuando me enseñó fotos y vídeos de su móvil en los cuales aparecía en actitudes y poses un poquito garruloides junto a individuos de estética cani o killacos nuskool. En ese momento me comento datos muy relavantes para mis intereses, como el hecho de que se considera la típica guarra del grupo y no tiene ningún problema en admitirlo. Le gusta felar y follar por deporte, sin implicaciones emocionales. Justo lo que andaba buscando, una experiencia radical con una poligonera, ya me empieza a cansar ser tan selectivo con el nivel intelectual de mis polvos.
Más tarde, el desenlace.
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Sabía que debía entrar en acción, pero era necesario romper el estancamiento de la situación. Sentados tranquilamente en una terraza, era imposible mover ficha. Menos aún con mi amiga Anna delante, ya se que nunca habíamos pasado de las miradas e insinuaciones, pero aún así temía que se molestara si se me ocurría demostrar delante de ella mis sucias intenciones con Vane, la choni más puta que las gallinas de Pepa que aprendieron a nadar para follarse a los patos.
El golpe de efecto que necesitaba llegó cuando se acercó a saludar un muchacho con el cual Anna parecía que mantenía cierto feeling mutuo. A su amiga Vane le dio por hacer de casamentera y empezó a insistirle de forma bastante agresiva de que fuese a hablar con el chico y a llamarla idiota por desperdiciar esa oportunidad. Ahí fué cuando vi clara la oportunidad de deshacerme de Anna y quedarme a solas con esa choni que se había ganado mi corazón. Le dije a Vane que se calmara, que no fuese tan insistente con su amiga y entonces le dije unas cuantas frases a Anna para darle confianza en si misma y que se decidiera a ir a por el chico. Finalmente entramos en el garito, donde básicamente pinchaban basura de house comercial para guiris y gente con poco gusto, pero tuve que hacer el sacrificio con la esperanza de obtener resultados satisfactorios.
En el interior del local, Anna y su colega se encontraron rápido y enseguida se fueron rápidamente hacia fuera por la puerta de atrás, para hablar de sus cosas. O eso fué lo que dijieron. Ahí me quedé yo con la choni, nos pedimos otra ronda y enseguida se puso a bailar en plan zorrón. Precisamente sonó el waka-waka de shakira y me hizo la coreografía con ese movimiento de caderas que tanto me gusta. Tengo que sincerarme: en ese momento ya estaba visualizando la salvaje penetración de la cual Vane sería objeto, por lo que pude apreciar un claro aumento de la presión sanguínea de mi miembro. No es que no me sepa mover mínimamente en la pista, pero me sentía nada cómodo con esa lamentable colección de hits facilones que estaban pinchando. La chica empezaba a ir ya un poco tocada, se le notaba, se me estaba poniendo a puntito de caramelo, por lo que decidí dar el siguiente paso: llevarla fuera con la excusa de ver si aquellos dos todavía andaban por ahí.
Una vez fuera los vimos, todavía seguían charlando, y nos sentamos en el césped no muy lejos de ellos. Se quitó las chanclas, escurriendo los dedos de sus pies entre las briznas de hierba. En ese instante se empezó a acercar bastante a mi, por momentos cuando hablaba sentía su rostro muy cercano, pudiendo sentir esa mezcla de aroma a tabaco, alcohol y alguna colonia de fragancia muy densa y cargante. Las señales estaban claras, era el momento de jugársela. Si algo he aprendido es que una mujer, por muy zorra que pueda llegar a ser, no hará ningún movimiento si no lo haces tu antes, les encanta que seamos nosotros los que arriesguemos. Acaricie un poco sus piernas y cogí su mano, esperando alguna reacción.
A partir de ahí, la cosa fue un festival carnal. La choni se lanzó a devorarme la boca sin piedad, algo realmente intenso. Se situó encima de mi para proceder a hacer movimientos que simulaban estar cabalgado mi entrepierna, mientras situaba su gran pechonalidad justo enfrente de mi cara. Madre mía, estaba buscando experiencias fuertes, pero esto era demasiado. No podía percutirla en plena calle, pero no puedo negar que me moría de ganas. La gente que andaba por la calle empezaron a mirar de forma bastante descarada, aunque eso no impidió que algunos nos sugiriesen que trasladásemos nuestro frenesí a otra parte. A mi me pareció una idea fantástica, pues me estaba llenando de mierda mi preciada camisa y estaba seguro que la banqueta trasera tapizada en piel del Fiesta sería mucho más cómoda para taladrarla.
De acuerdo, os prometí el desenlace. Pero toda historia debe tener planteamiento, nudo y desenlace, por lo que era necesario suministrar a los lectores este bloque antes de meternos de lleno en el sucio final de la noche.
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Nos levantamos a toda prisa, ella se tambaleó un poco debido al pedal que debía llevar y nos fuimos a avisar a Anna y su amigo de que nosotros nos íbamos a dar una vuelta. Justo entonces Anna me pregunta si tengo condones mientras con una sonrisa picarona me ofrece uno. Ahí es cuando veo claro que este par de pájaras ya tenían la historia bien tramada desde el principio. Yo no me lo pienso dos veces y acepto; paso de estar con todas las ansias de meterla en caliente, rebuscando la guantera en busca de alguna gomita. Acto seguido, vamos corriendo torpemente hacia el coche, parando tres o cuatro veces para que me metiera la lengua hasta la campanilla.
Nos montamos en el coche y arranco en busca de alguna calle de las afueras, alguno de esos rincones oscuros y poco transitados que cuando pasas piensas que sería un lugar ideal para cepillarte a una pava en el asiento de atrás. La choni estaba tan cachonda que iba emitiendo pequeños gemidos mientras la muy cerda se iba apretujando el melonar. Madre mía, no había quien se concentrase para conducir, la parte más calenturienta de mi mente se estaba haciendo con el control pero debería controlarme, ser un puto maestro Zen y no exteriorizar mis emociones todavía. No me pude resistir y le eché una mano (nunca mejor dicho) con el apretujamiento de melonar, haciendo aumentar el ritmo e intensidad de sus gemidos.
Suerte que ya estábamos llegando al lugar escogido, porque la señorita Vane se estaba volviendo loca con los gemidos mientras se retorcía en el asiento del copiloto. Tuve que poner algo de música para no oirla y poderme concentrar en las maniobras necesarias para aparcar. Como en el CD solo tenía grupos como Sigur Ros o Explosions in the Sky, que son todos ellos para gente con una compleja sensibilidad artística, puse Flaix FM. Naturalmente mucho más apropiado para la situación; si nos decidimos a chuscar con una poligonera, debemos meternos de lleno en la experiencia y sin duda la banda sonora es uno de los factores claves. Lástima de no llevar un compact con hits varios de la época dorada de Pont Aeri y Xque.
Puse el freno de mano y le di indicaciones para que se pasase atrás. Mientras se desplazaba hacia la parte trasera del coche, me baje un momento a echar una meada. El efecto diurético de las cervezas ingeridas se empezaba a dejar notar y no me gusta hacer ningún tipo de trabajo de precisión mientras me aprieta la vejiga. Durante mi meada se bajó del coche y me vino a buscar en plan ansiosa. Temí que quisiera llevarme de vuelta al coche pillándome por el mango, por lo que me apresuré a terminar. De vuelta a la banqueta trasera, dejé el teléfono y la gomita en la bandeja, para tenerlo todo bien a mano. La tía ya se había desabrochado los shorts, por lo que sólo tuve que tirar de ellos para que quedara a la vista su tanga negro. Seguí comiendole el cuello, metiendo la zarpas por esas voluptuosas peras y con la última mano libre intentaba comprobar si debajo de ese tanga había una jugosa Big Mac.
Yo no dejaba de alucinar, me apretaba la mano que tenia en su melonar para ejercer más presión y se me pasó por la cabeza que parecía que estaba elaborando una masa de pizza. Vane gemía y gemía a la vez que suplicaba que se la metiese de una vez. Sorprendido por su soez vocabulario, decidí ser más expresivo y meterme totalmente en el papel de papi. Le dije "No tan deprisa, puta!" intentando imitar la entonación del fenómeno de masas conocido como Tito MC. Dicho esto, cambié ligeramente de posición y procedí a deshacerme de su tanga, pudiendo verificar que llevaba el seto totalmente podado, como a mi me gusta. El siguiente paso fué introducirle los dedos y empezar a hacerle chupetones por la cara interior de los muslos. Se retorció como una culebra y eso empezó a fluir como el tobogán de un parque acuático. Parecía el momento adecuado para empezar a percutir, pero me faltaba algo.
Me encanta que me la chupen, no puedo hacer nada para remediarlo. Con cualquier tía con la que esté, la prueba de fuego es que la sepa comer con estilo. Me parece fenomenal tu ensayo acerca de las implicaciones morales y éticas del uso indiscriminado de la biotecnología y tu punto de vista acerca de los orígenes del antisemitismo, pero si no la sabes chupar, estamos condenados a no entendernos. Tenía que salir de dudas, esta cerdilla, como buena choni, tenía que tener un amplio curriculum como succionadora y la única forma de estar seguro era comprobándolo personalmente.
Le cogí la mano y la guié hasta mis gayumbos. No lo he comentado anteriormente, pero como era de esperar, me puse los de gala y no los típicos chungos que solo te pones para estar por casa. Ella me leyó el pensamiento instantáneamente. En apenas unos segundos me sacó el miembro y empezó con lo que habitualmente se conoce como una chupipaja: esto es, que te pajeen mientras con la lengua te sacan brillo al sable. La calidad de la felación estaba ya fuera de toda duda, se notaba que tenía pedigree en esto de las mamadas.
Ahora si, ya era hora de dar paso al último movimiento de la sinfonía. Cual director de orquesta le hice un gesto para indicar el cambio, localizé rápidamente el preservativo, me lo calcé rápida pero cuidadosamente y montándome a Vane encima, le dije que a ver que sabía hacer. Zas, introducción a la primera, entró del todo con una pasmosa facilidad. A esta tía le han dado mucha pero que mucha zapatilla, en seguida me di cuenta que tenía más tralla encima que una Variant trucada. La choni era una fiera y además, era una de estas multiorgásmicas que son capaces de llegar al orgasmo casi con mirarles el escote. Ya se había corrido una vez durante los preliminares y lo hizo varias veces durante el polvo.
Se movía cada vez más a lo bestia y yo le seguía el juego con lo de decirnos guarradas en lo que sin duda fué un casquete memorable. Gracias a la ducha pre-fiesta le aguante todo sin problemas ni tener que pensar en La Vieja para poder durar más (un viejo truco forocochero que casi todos hemos utilizado en alguna ocasión).
Cuando estaba a punto de soltar toda la crema, la bajé de encima mío, abrí la puerta y la hice salir del coche prácticamente a empujones mientras le gritaba "deprisa, deprisa!". Con mi mano izquierda en el mango y la derecha en su hombro, le apliqué una ligera presión para que se arrodillara mientras me terminaba de quitar el condón. Ella se quedó boquiabierta del asombro, momento que aproveché para lefarme alrededor de sus preciosos labios y exclamar al viento con todas mis fuerzas "T_D_S_P_T_S". Me subí velozmente al coche, bloqueé las puertas, baje la ventanilla, le tiré sus chanclas, los shorts y un billete de cinco euros que llevaba en la guantera.
Aceleré a tope en primera como cualquier cani que se precie y mientras salía de allí picando rueda le dije que si había disfrutado de nuestra velada tanto como yo, le pidiese mi número a Anna. Lo había conseguido. Me había cepillado a una choni.
what´s up!!
ResponderEliminarlos enlaces son fascinante, siguiendolos he podido yegar a tal explicito relato, que me a enganchado, he tenido que leerlo entero; y sorprendentemente aunque sea mujer me ha echo gracia, en parte por la istoria y parte por la manera tan inusual de escribir del autor uqe es una mezcla de un punset medieval indahouse.
muchas conclusiones... y decir k tener una buena capacidad intelectual o utilizarla con originalidad no quita que seamos unas fieras en la cama o que podamos bailar el waka waka o kid sister by rusko(que me a mi me caldea mas) de una manera tan sexy k asta un simio akabaria kon leche merengada entre las piernas, este estereotipo yeva inequivocamente a muchos ombres al error, y se pierden una noche loka con frases de tipo fornico luego existo o despues de esta noche solo se que no se nada, solo por las apariencias, una pena la verdad.
muy bueno!un saludo!